

Literec.
Audio-Visuales
MÚSICA
Imposible explicar con palabras lo que la música provoca en mí. Quisiera poder transmitir lo que siento a la gente. Es para mí una necesidad no cubierta. No sé por qué lo considero necesario; comunicarle a las personas lo que la música ha hecho conmigo: ¡Salvarme! Esta necesidad que me carcome tal vez sea porque no puedo con el egoísmo de ser sólo yo quien participe de tan colosal experiencia. Lograr inocular mi total subjetividad en el entendimiento de los individuos no sólo tiene como propósito que éstos vivan las epifanías que produce la música, también deseo, que de alguna forma, esta transmisión de sentimientos sea un mensaje de agradecimiento a las bandas que han hecho mi vida menos sofocante; menos compleja; más halagüeña; más feliz. Hay música para todos los tipos de emociones y sentimientos, pero es la que te visita cuando estás enterrado en el fango con la que más en deuda me siento. Estas canciones trabajan, irónicamente, primero hundiéndote más; te aplastan hasta el centro de la tierra; hasta lo más profundo de tu ser. Pero luego, esos mismos acordes, lentamente o con ímpetu, te empujan a la superficie donde se hallan la paz, la confianza, la esperanza y la fe. No sé si resulta evidente en “Memorias Falsas” cuánto amo la música. Si se percibe que la novela se trata de un homenaje a las bandas que tanto han hecho por mí. Que la obra es una, quizás no tan directa, carta de amor a la vida y a la música. Si logro, aunque sea un poco, permear los sentimientos que despierta esta última, en la mente y corazones de los lectores. No lo creo, no estoy convencido, si así fuese no estaría escribiendo este texto; no lo habría redactado nunca. Es inútil, aun esta apología, de verdad; las palabras resultan insuficientes para que tú sepas lo que yo siento con la música. En mi caso ha sido el Rock el que me ha llevado a los lugares más insospechados de mi interior. Frente a una meta tan improbable de alcanzar; la de influenciarte para que visites el paraíso con la música, sólo espero, deseo con toda mi alma, que este affaire ya lo estés viviendo, y si no, rezaré para que tus derroteros, los de tu devenir, te lleven al mágico puerto de la música. No importa el género; es tuyo. Escucha y mira el mar. Ayer, en el coche, escuché Red Hill Mining Town, y me puse a cantar, fuerte, con pasión, y me sentí pleno, feliz, uno con el cosmos, uno con Dios; omnipotente, omnipresente, omnisciente. No, no es la banda desconocida, independiente, de culto para alimentar mi ego; mi falsa pretensión de ser diferente, de ser único, de creer que lo soy. Tampoco es el solista o banda de la alta alcurnia musical para alimentar mi falsa pretensión de ser un intelectual; de creer que lo soy. (Si eres honesto, no importa lo que escuches. ¡Tú me entiendes!) No, nada de eso. Es una rola, si ustedes quieren, muy simple, también, la banda, muy conocida, pero, cómo me hizo desdoblarme, pero, ¡cómo me volvió loco! Gracias, gracias “Música”.
AMISTAD
Entrevista a Álvaro Vélez
por Zebastián Cizul
Tiene que ver con la admiración y con la expresión de la misma; con la aceptación y reconocimiento de en lo que tu amigo es grande. Para todos hay escenarios. Cuando comprendes el lugar que ocupas y la función que desempeñas dentro de un grupo, y te hayas a gusto porque te sabes único e importante en la relación, y no buscas ser lo que no eres, ni meterte en lo que el otro hace y es, seguro participarás de la amistad. Al menos ya está tu parte sobre la mesa, el otro tiene que proyectarse igual.
Si en cualquiera de las partes no hay salud emocional, hay baja autoestima, anidará en algún momento en su inconsciente la envidia, y habrá ocasiones en que la haga evidente. De muchas formas, ¡eh!
La admiración honesta y expresa es muy importante para que se construya una amistad inquebrantable; irreductible.
Auster dice: “Las mejores amistades, las más duraderas, se basan en la admiración. Ese es el sentimiento fundamental que relaciona a dos personas durante un prolongado periodo de tiempo. Se admira a alguien por lo que hace, por lo que es, por cómo se las arregla para andar por el mundo. Esa admiración lo ennoblece, lo realza ante tus ojos, lo eleva a una posición que, a tu juicio, es superior a la tuya. Y si esa persona también te admira a ti –y por tanto te ennoblece, te realza, te eleva a una posición que considera superior a la suya-, entonces os encontráis en condiciones de absoluta igualdad.”.
¿Solo es la admiración?
La admiración es la culminación de la amistad. Al principio son muchas otras cosas: compartir los mismos gustos, coincidir espacial y temporalmente, haber vivido situaciones semejantes, es decir, pasados paralelos, condiciones económicas no muy disímiles. Luego, conforme va avanzado la convivencia, pues, fortalecerán la relación las experiencias compartidas; de todo tipo; de extremo a extremo; hechos felices y horribles; de vida y muerte. Y comienzas, después de todas estas etapas, a sentir amor, necesidad del amigo o amiga; se convierte en tu cómplice.
Pero, obviamente, cada uno tiene sus derroteros, y puede ser que para alguno más halagüeños, y si uno no acepta el que el otro esté avanzando más rápido y hacia arriba, y si uno no glorifica su propia historia, se sabe grande en su escenario, y no es capaz de sentirse feliz por la gloria de su amigo, entonces la amistad no termina por existir en toda su magnificencia.
La amistad para alcanzar su máxima expresión debe dar ese gran salto, que mira que es enorme; de la amistad del te necesito, a la amistad del te admiro.
Es difícil, ¿no es cierto? De prácticamente ser lo mismo en la adolescencia: comer, escuchar, amar, odiar, sufrir, enfermar lo mismo, andar un solo camino, que de repente éste, llegada la adultez, se bifurque en una senda para cada quien. ¿Es aquí cuando se pierden las amistades o cuando no suben al nivel de consolidación y se quedan solo en la amistad que necesité?
Tus amigos siempre lo serán, ¿en qué nivel? Dependerá de cada uno. ¿Seré el amigo agradecido o el amigo que te admire?
Álvaro, ¿eres un buen amigo? ¿Agradeces o admiras?
No soy perfecto en esto de la amistad; voy y vengo. Pero, sí admiro.
Por último, ¿se pueden tener amigos ya en una edad avanzada? Esto es, pareciera ser que las amistades se encuentran en la adolescencia y se construyen y solidifican durante muchos años. No puedes hacer amigos en poco tiempo, ¿o sí?
Claro, a cierta edad se supondría que ya estás más resuelto, entonces te saltas todas las etapas, e ingresas a la relación con la espada de la admiración desenvainada.
*Álvaro Vélez, personaje de la novela "Memorias de Vélez" del escritor Zaid Carreño. La entrevista es sobre la amistad y fue realizada por Zebastián Cizul.
**Zebastián Cizul es un periodista y escritor chileno.
YO NIÑO
¿Por qué a los niños los vemos como algo a parte de los adultos? ¿Por qué los vemos como si fueran otra cosa? Decimos “los niños” como si estuviesen separados de nuestra existencia, como si nunca hubiésemos sido pequeños, como si nos hubiésemos saltado esa etapa y en automático hubiésemos aparecido como gente grande. No me gusta esta percepción de la mayoría. Fuimos niños, somos adultos y seremos ancianos. También a estos últimos los vemos, los adultos, como seres fuera de nosotros. Fui niño, soy adulto y seré anciano. Soy niño, adulto y anciano. Soy presente, pasado y futuro. Simplemente soy. Hay respuestas a las preguntas hechas al principio, pero ellas no justifican esta percepción y conducta separatista del ser en tres estados, o cuatro o cinco. Nadie se escapó de ser niño, ni se escapará de ser viejo, a menos que la muerte nos alcance antes, entonces, dejemos de hablar de los niños como si nosotros nunca lo hubiésemos sido. El ser es uno en el tiempo. Festejemos al ser-niño, que es y que fue. Al celebrar al niño del pasado estaríamos festejando con mayor sentido y profundidad, es decir, en conciencia, al niño del presente. Soy lo que fui, sigue en mí, nunca se ha ido, sigue ese niño dentro. Mi corazón es el mismo. Conforme he ido creciendo me he alimentado de muchísimas otras cosas, pero el niño, ese chico con imaginación desproporcionada, libre, inquieto, inteligente, temerario, ese chico con sus tristezas, sus alegrías, derrotas y triunfos, todo bien o mal canalizado para ser quien soy hoy, ese niño, sigue en mí. ATENTAMENTE El niño Zaid Carreño
Memorias Falsas; una nueva historia
PODCAST
Este podcast es un borrador musical de la segunda parte de Memorias falsas. Zaid Carreño nos ofrece un adelanto del soundtrack en las nuevas historias de Álvaro Vélez. ¡Buena ventura!

Esa era la nota explicativa en el 2021. Hoy el podcast se encuentra en su tercera y última temporada. Zaid ya publicó Otras memorias falsas (la segunda parte de la saga), y Memorias de Vélez; en esta publicación compila las dos partes.
La Casilla Ahumada


Ser infinito









